Sintiéndole el pulso a Europa
Durante todo el mes de mayo estoy pasando treinta días de trabajo en Europa. Ya he concluido el desarrollo de unos seminarios de management en Roma. He pasado una semana en París visitando escuelas de negocios y terminaré dando un seminario en Madrid. Hacia allí estoy viajando en un vuelo de Air France, en este preciso momento. Esta es la razón por la que “me he ausentado” durante este mes en el blog. No ha sido fácil atender tantas experiencias diferentes al mismo tiempo.
Quiero contarles hoy que lo que se puede observar en Europa, respecto a la vida diaria, es que se vive una diferencia entre lo que se observa en la calle y lo que anuncian los grandes diarios. Sin lugar a dudas la gente de la calle está expectante respecto a medidas que están tomando sus gobernantes en estos días. Les voy a comentar de lo que se siente o se observa. No necesariamente será un comentario técnico profesional.
Aquí se puede ver que los diferentes países líderes de la Comunidad están tomando algunas decisiones que tienen que ver con las necesidades propias de la economía de sus países (ejemplo claro es de Alemania). Esto está produciendo algunos roces entre los miembros de la Comunidad. Toda Europa sabe que viene una época de ajustes. Tras tres décadas de comodidad y años de gasto de estímulo keynesiano, la Comunidad contempla alarmada la llegada de políticas de austeridad. Lo que ocurre que las nuevas generaciones desconocen estos estados de situación y parecen no comprender demasiado lo que ello significa.
Como ustedes saben, deudores como Grecia, España o Portugal, se están viendo obligados súbitamente a implantar subidas tributarias y recortes del gasto. Esto comienzan a sentirlo las personas que caminan por la calle. Así los países acreedores como Alemania, extienden rescates al tiempo que se preguntan por qué se les ocurriría unir sus destinos y sus divisas a gobiernos tan irresponsables. Son temblores comunitarios que se están sintiendo. Por lo demás, la vida continúa con un nivel de oferta y consumo que a nosotros nos asombra. Esto que no deja de hacerles ruido a los locales por los niveles de desempleo creciente que están padeciendo. Desde mi punto de vista, en la calle, los jóvenes no perciben aún cuán complicado será el porvenir.
Es evidente que estamos ante una nueva Europa en la que será muy interesante observar su comportamiento y desarrollo.
Más allá de estos comentarios , venir a Europa sigue siendo para mi una inquietante aproximación al futuro deseable para países como los nuestros.
Hasta la próxima.
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Coincido totalmente con ud. fuera de todo comentario económico debe ser una parte de éste hermoso planeta muy linda y la verdad para algunos, me incluyo, algo inalcanzable de poder conocer algún día. Y con respecto a su trabajo seguramente tienen que haber quedado muy interesados con sus seminarios como me ocurrio personalmente, cuando lo conoci en uno de ellos.
Desde mi provincia le mando fuerte abrazo.-
Gracias Gabriela por tu comentario. Sin dudas que si te lo propones, vas a tener la oportunidad de conocer Europa. Es interesantisimo conocer otras culturas y otras formas de mirar el mundo. Espero contar con tu presencia en algún próximo seminario. Saludos cordiales! Francisco