Es imprescindible dirigir a tu propio jefe
Aunque vos, como primera impresión no te lo imagines así, todos los gerentes tienen un jefe. Pocas son las personas que no se encuentran dentro de este parámetro. Sin embargo, todo curso de management o libro que trata del tema gerencial, incluye consejos sobre cómo dirigir a los subordinados, y ninguno habla de cómo dirigir a su propio jefe.
En el día de hoy, estuve releyendo una nota que realizamos hace ya varios años, con Javier Palom Izquierdo, en base a una entrevista que él tuvo con Peter Druker. Esa nota salió publicada en 1988 en la revista “Management y Gestión” que yo dirigía entonces. (foto)
De ella, tomé los principales puntos que hoy quise compartir con vos:
La mejor receta para el éxito de uno mismo es trabajar para un jefe que va para arriba. Así que lo primero que hay que hacer es preguntarle: “¿Qúe es lo que hago yo y mi personal, que le ayuda a Ud. a hacer su trabajo?” y “¿Qué es lo que hago yo y mi personal que lo perjudica a Ud. en su trabajo?. Esto parece algo obvio, pero creeme que rara vez alguien lo hace.
La misión de un subordinado no es reformar al jefe ni reeducarlo, ni tampoco hacer que el jefe se ajuste a lo que las escuelas de negocios dicen que deben ser. La misión del subordinado consiste en entender a un determinado jefe como individuo. Y justamente por ser único, cada jefe tiene su propia idiosincrasia. Como el resto de los mortales, necesita su propio manto de seguridad.
Dirigir al jefe requiere también hacerse preguntas tales como ¿Quiere este individuo, que es mi jefe, que me acerque una vez cada mes –pero no más- y emplee 30 minutos presentando la actuación, los planes y los problemas de mi departamento? Quizás otras preguntas pueden ser: ¿Quiere este individuo que me acerque cada vez que haya algo que informar, cada vez que haya el menor cambio, cada vez que demos un paso? ¿Quiere que le mande la información por escrito en una prolija carpeta o prefiere una presentación oral del tema?
Como podrán ver, este es un tema del que poco se habla pero del que seguramente casi todos nos sentimos identificados. En mi próximo post, me extenderé al respecto.
¡Por supuesto y como siempre, están todos invitados a dejar sus opiniones!
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Es cierto, siempre suele verse a la relación “superior-subordinado” desde el punto de vista del superior, en temas como liderazgo, motivación a los empleados, etc. Es una visión más bien unilateral. Siempre es enriquecedor saber mirar desde distintos ángulos.
Francisco: Esto sería algo así como que “hay que correr a cada jefe para el lado que va” o…”Cada maestro con su librito”.
En mi caso, que recién lo estoy conociendo a mi jefe (entré a trabajar hace 2 semanas), ¿Cuál te parece que es un tiempo prudencial para estudiarlo y encontrarle sus mañas?
Jaime, según mi criterio, la “oportunidad de los tiempos” es responsabilidad de cada uno. No existe “el tiempo que se da”, sino que uno es responsable de “hacer el momento”. Con esto quiero responder a tu pregunta sobre ¿cuál es el momento en que debo hablar con mi jefe? Cuanto antes ajustes tu alineamiento con el jefe, mejor serán los resultados de equipo. Y si a eso le puedes agregar Complementariedad a través de acuerdos explícitos, mejor aún. Recuerda que debiera darse una conversación constante al respecto ya que “el cambio es permanente y la velocidad de este, exponencial”
Es verdad Cintia. Es una cuestión de concepto de origen. Lo mismo ocurre con aquellos que “van a pedir trabajo”. No es así. Conseguirá trabajar en el equipo aquel que tenga las habilidades y conocimientos que la empresa necesite. Lo mismo ocurre con tu jefe.
Aunque no lo creas él te necesita tanto, como vos necesitas a los que te acompañan en la realización de tus compromisos adquiridos. Por eso es que hablamos de una relación Hizontal (con los pares) y una relación Vertical (hacia arriba con tu jefe y hacia abajo con tus colaboradores o participantes necesarios de la cadena de valor). Comprender la complejidad de relacionamiento en estas tres dimensiones hace que uno comprenda lo que significa trabajar en equipo. Por eso digo que “no se debe buscar trabajar en equipo” Trabajar en equipo es, nada más ni nada menos, que EL RESULTADO de una buena comprensión de esta fórmula.