Acerca de FL.com

Cambios de Misión en los emprendimientos de arte

Publicado 29 jun 2011

Un cambio en la definición de la Misión de los emprendimientos del arte y el alza de la demanda, ha llevado a artistas como Damien Hirst  y Jeff Koons a emplear asistentes para la realización de sus obras. De esto  trata el artículo «La línea de ensamblado en el mundo del arte» escrito por Stan Sesser para el Wall Street Journal (Junio de 2011, Wall Street Journal, USA).

En Franciscolehmann.com extrajimos la parte que más se relaciona con los emprendimientos empresariales y su relación con el cambiante mundo de los negocios. No te lo pierdas. Nos pareció que vale la pena seguir este tema para ver por dónde toma rumbo!

Alexander Gorlizki es un artista prometedor, conocido por pinturas en las que superpone imágenes imaginativas sobre tradicionales diseños indios. Sus obras han sido exhibidas en el Museo de Victoria y Alberto en Londres, el Museo de Arte de Denver y el Museo Real de Ontario, entre otros, y se venden por hasta US$10.000.

Gorlizki vive en Nueva York. Las pinturas son hechas por siete artistas que trabajan en Jaipur, India. “Prefiero no estar involucrado en el proceso en sí de pintar”, dice Gorlizki, quien agrega que le tomaría 20 años adquirir la destreza de su principal artista indio, Riyaz Uddin. “Me libera no tener el estorbo de la habilidad técnica”, dice.

Es un fenómeno del que rara vez se habla en el mundo del arte: la nueva obra en la pared de una galería no necesariamente fue pintada por quien la firma. Algunos artistas conocidos, como Damien Hirst y Jeff Koons, abiertamente emplean pequeños ejércitos de asistentes para que hagan sus pinturas y esculturas. Otros contratan ayudantes más discretamente.

Un artista reconocido, como Jeff Koons dice que emplea a 150 personas y que él nunca toca un pincel. “Si tuviera que estar haciendo esto yo mismo, ni siquiera podría terminar una pintura al año”, dice. Anualmente, su estudio produce un promedio de 10 pinturas y 10 esculturas. En los últimos cuatro años, seis de sus obras ofrecidas en subastas se vendieron por precios que oscilan entre US$11 millones y US$25 millones cada una.

“[El uso de asistentes] se está volviendo una práctica cada vez más común, en parte porque los artistas quieren suplir la demanda y en parte porque la práctica está simplemente más aceptada ahora”, dice Adam Sheffer, socio de la galería Cheim & Read, de Nueva York. El comerciante agrega que cinco de los 30 artistas que representa usan asistentes en el estudio, incluso la artista conceptual Ghada Amer, y el fotógrafo Jack Pierson. La colaboración es inmediatamente revelada por la galería si un coleccionista pregunta, dice Sheffer, y eso “no ha afectado de ninguna manera las posibilidades comerciales de su trabajo”.

Durante siglos, el uso de asistentes y aprendices fue una práctica común en el mundo del arte. Miguel Ángel, Rembrandt y Rubens contaban mucho con asistentes en sus estudios. Sin embargo, con el ascenso de los impresionistas, la idea de un estudio colectivo, que maximiza el uso de asistentes, dejó de ser favorecido. Se suponía que los artistas volcaran sus visiones personales en el lienzo, no que instruyeran a empleados sobre cómo hacerlo.

Adam Lindemann, quien colecciona obras de Koons y del artista de instalaciones suizo Urs Fischer, no tiene ninguna objeción al uso de asistentes. Un artista como Hirst o Koons está “diseñando la obra, no ejecutándola, de la misma manera en que un arquitecto diseña un edificio pero no necesariamente coloca los ladrillos”, dice.

Gorlizki, quien emplea a los artistas en India, tiene más dificultades para la supervisión. Usa un servicio de correo, remitiendo y recibiendo pinturas entre Nueva York e India y una o dos veces al año visita el país asiático. Como el proceso consume tanto tiempo, a veces una pintura toma de dos a tres años.

Pero Gorlizki, quien habla abiertamente sobre su uso de asistentes y coloca los nombres de sus aprendices en el reverso de sus pinturas, cree que ha hallado el arreglo ideal. Sus asistentes indios “reciben salarios y bonificaciones”, dice. “Ganan mucho más dinero que si vendieran sus obras a turistas”.

En una entrevista telefónica, Uddin, el principal asistente de Gorlizki, dijo que hay unos 3.000 pintores en Jaipur, y casi todos producen pinturas indias tradicionales para el mercado turístico. La mayoría tiene poco interés en emprender sus propias carreras, dice. Gorlizki “es un gran artista”, agrega Uddin. “Estoy feliz con la manera en que están las cosas”.

Publicado por general
Categorías: Actualidad

Dejar un comentario

Recibí las Novedades

Para recibir las novedades de este sitio completá tus datos.



Tu dirección de email será utilizada únicamente para el envío de actualizaciones y novedades FL.com.

Twitter